Se denomina caja de Skinner a una caja donde el investigador especializado en el conductismo Burrhus Frederic Skinner colocaba a los animales de experimentación con los que trabajaba. Estas cajas se caracterizaban por contener algún tipo de mecanismo que garantizaba que el animal adquiría el alimento (estímulo positivo que favorecía el condicionamiento que pretendía lograrse) en el caso de que realizara aquella actividad que el investigador pretendía estimular.
La hija de B. F. Skinner también participó, intermitentemente, en los estudios realizados particulares al empleo de éste instrumento.